Fascitis plantar qué es y cómo lo podemos tratar?

La fascia plantar es una banda de tejido elástica, una aponeurosis muy resistente que aporta estabilidad al arco plantar, situada en la planta del pie, que amortigua el impacto que se produce al caminar. En ocasiones se suele ver afectada por el impacto del deporte (correr), el exceso de peso, o un calzado inadecuado.
 Así, la fascitis plantar es la inflamación de este tejido debido al continuo traumatismo, que produce un dolor, generalmente en la parte interna del talón, que puede irradiarse hacia el borde interno del pie.  Tras el proceso inflamatorio, si la patología persiste de forma prolongada, pueden producirse cambios degenerativos. A esto se le denomina fasciosis que no es más que la degeneración y el proceso crónico de la fascia plantar.
 Generalmente, se asocia fascitis a diferentes alteraciones biomecánicas, como el exceso de pronación, pies cavos, o asimetrías en la longitud de las extremidades inferiores.   Uno de los síntomas más característicos es a la hora de levantarnos por las mañanas y apoyar en pie en el suelo, notar esa sensación de rigidez al dar los primeros pasos.
RECOMENDACIONES Y TRATAMIENTO
1) Lo primero que no deberíamos dejar de hacer es nuestra vida normal ni siquiera el deporte habitual que estamos haciendo, pese a que en muchas ocasiones se recomienda reposo, a la larga es perjudicial para la fascia ya que puede degenerar más aun la zona, siempre y cuando el dolor o la molestia nos lo permita, está claro que no vamos a correr con dolor.
2) Corregir el pie, visitar un podólogo que nos haga un buen estudio biomecánico y nos corrija la posible caída o excesiva tensión del arco plantar.
3) El tratamiento fisioterápico es sin duda muy importante para estas patologías, en este campo nuestro gran aliado es la EPI!!! Lo primero hacer un diagnóstico con ecógrafo para ver si realmente existe un engrosamiento de la fascia plantar y tratarlo.
4) ¿Qué es la EPI?   La Electrólisis Percutánea Intratisular (EPI®) es una técnica de fisioterapia mínimamente invasiva que consiste en la aplicación de una corriente galvánica a través de una aguja de acupuntura que produce un proceso inflamatorio de carácter local permitiendo la fagocitosis y la reparación del tejido blando afectado (tendón, ligamento, músculo, etc.). Es una técnica creada por José Manuel Sánchez Ibáñez.
¿Qué beneficios aporta respecto a otros tratamientos?
  Es un tratamiento local en el lugar de la lesión. Con la ayuda de la ECOGRAFÍA MUSCULOESQUELÉTICA (que disponemos en FISIOBIDE) se aplica de forma directa sobre el tejido alterado y/o degenerado.   Logra reparar el tejido afectado, la EPI es capaz de poner en marcha un nuevo proceso de proliferación del tejido colágeno que está desestructurado en estos procesos.   Las modificaciones en la estructura y en el comportamiento mecanobiológico del tejido blando son inmediatas y en tiempo real.   La efectividad es alta respecto a los tratamientos convencionales de fisioterapia (ultrasonido, láser, técnica Cyriax, fibrolisis diacutánea, ondas de choque, etc.) o médicos (fármacos, infiltraciones ó cirugía). La frecuencia de recaídas es baja.
5) Ejercicios excéntricos para la fascia, ya que ayudan a regenerar y mejorar la sintomatología.
6) Recomendaciones nutricionales:
Los tendones presentan una capacidad limitada de auto-reparación; son estructuras anatómicas que unen músculos a huesos. Principalmente están formados de colágeno.   El colágeno es el elemento que aporta al tendón la rigidez y la resistencia a la tracción cuando se somete a una fuerza, y flexibilidad cuando se dobla, se comprime o se retuerce.   El colágeno tipo I es típico del tendón y responsable de su resistencia a la tensión. Los tendones sanos tienen mayoritariamente colágeno tipo I, con pequeñas cantidades de colágeno tipo III.   No obstante, ante un problema de tendinosis parte del colágeno se pierde y se repara la estructura sintetizando colágeno tipo III.
El tendón en la práctica deportiva está expuesto a soportar grandes tensiones, sobrecargas y fricciones que provocan con facilidad las lesiones, ya sea en forma de tendinopatías o de roturas espontáneas en los casos graves. Las últimas evidencias sobre tendinopatías demuestran que no hay inflamación (no hay tendinitis) salvo en los primeros días. La lesión se cronifica en parte por una arteriosclerosis y/o un depósito de ácido láctico, úrico, colesterol o triglicéridos.
Habría que proponer un tratamiento nutricional en función de la causa que ha provocado esta desorientación de fibras. Una dieta alcalina puede eliminar los depósitos de ácido úrico y láctico; asimismo es una dieta que permite en principio disminuir los niveles de colesterol, triglicéridos y arteriosclerosis. Es siempre el tratamiento de elección en este tipo de lesiones.